Engañado y sin celular

February 1, 2008

Quizá esto sea lo más extraño que pueda publicar en el blog. Lo que sucede es que hoy he sido víctima de la gente que se aprovecha de la inocencia y de la buena voluntad de algunos de nosotros. El saldo ha sido el robo de mi billetera (Afortunadamente sin nada en ella) y de mi teléfono móvil. Dicho esto, pasaremos a explicarlo todo con detalles para que nadie más sea víctima de lo mismo que me sucedió a mi:

Estaba saliendo de la USAT a eso de las 9:40 am y al cruzar la calle un sujeto flaco y con rasgos de ser la sierra del Perú se me acercó y me pidió ayuda para leer un papel en el cual había una dirección y un texto que decía lo siguiente:

Compadre, aquí le mando a mi trabajador con unas monedas que deben ser cambiadas y con las cuales quiero que se quede con su parte ya que este trabajador al que le mando no sabe nada de cuentas ni de letras ni de nada. Pero que esto sea en secreto.

[Un nombre] = Oro = Compadre.

Fácil era advertir que lo que se pedía era timar al pobre campesino que venía. El me preguntó que si realmente en el texto indicaba si le darían alojamiento y comida a lo cual le contesté de que en ese texto lo estaban timando.

Haciéndose el que comprendía, este personaje me pidió que le preguntara a otro sujeto vestido con camisa, la dirección de la tarjeta. Indignado por lo que había leido me acerque al hombre y le pedí que leyera.

Al leer la tarjeta, también se indignó y dijo que era profesor. Decidió que iríamos a cambiar las monedas para bien del campesino. Ya que no tenía que hacer a esas horas decidí acompañarlos a petición del campesino… aquí empezó mi tragedia.

En todo momento el campesino lloraba y decía que su patrón era malo con él, le golpeaba la espalda e incluso había tratado mal a su anciana madre. Esto bastó para que movido por un sentimiento de compasión me decidiera ayudarlo.

Fue entonces cuando nos dijo que venía con unas monedas extrañas que encontró al enterrar a un caballo muerto por peste. Las sacó de sus bolsillos. La sorpresa fue general cuando vimos que eran libras esterlinas.

Libra Esterlina

El profesor le preguntó al campesino que si sabía el valor de la libra esterlina, a lo que contestó que no. El campesino añadió que tenía 500 monedas… por lo que el profesor sacó una tarjeta diciendo que era de un sacerdote que vivía por los alrededores que cambiaba monedas así en dólares. Me mostró el precio que pagaba… 180 dólares por moneda, lo que sería un total de 500 x 180 = 90 000 dólares.

El campesino insistió que lo ayudaramos a cambiar el dinero y a encontrarle alojamiento y de tener éxito nos recompensaría con 2 000 dólares a cada uno. Al principió le creí pensando que el campesino no tenía idea de lo que nos ofrecía y pensaba rechazar su oferta. Fue entonces cuando fuimos a un parque y empezó lo sospechoso…

El campesino me dijo que su madre le había recomendado tener cuidado en la ciudad con las personas que lo engañarían por el dinero. Le contesté que no tenía intenciones de robarle y entonces me preguntó si podía cuidarle el dinero mientras iba a un baño. El profesor se lo llevó y estuve 5 minutos con las libras envueltas en cartulina. Ni las miré, ya que me preocupaba por el pobre hombre y no por esas libras.

Finalmente el hombre regresó y le devolví sus libras, entonces me puse a aconsejarle del tipo de gente que podría encontrar en la ciudad. El me lo agradeció y entonces empezó lo más extraño. Me dijo algo así:

Mi madre me dijo que confiara en personas que no derrocharan el dinero, porque los que roban suelen ser los que no lo ahorran. Es por eso que quiero saber si tienen ahorros.

El profesor aparentemente le comentó que tenía ahorros que recibía de un hijo en el extranjero, pero como a mí me parecía demasiado sospechoso, le inventé una historia… le dije que tenía ahorros gastados en un viaje.

El campesino insistió que tenía que ver el dinero para estar seguro. Yo empezé a desconfiar pero en eso el profesor salió y me quedé solo con el campesino. Fue entonces cuando empezó a preguntarme datos sobre mi. Al ver que me preguntaba cosas muy personales, como mi dirección y a lo que me dedicaba le empezé a inventar respuestas. No le dí detalles muy personales.

El profesor regresó con un sobre en el que tenía 500 soles y se los hizo ver al campesino. Entonces el profesor me preguntó si tenía ahorros. Le contesté negativamente, y entonces me dijo que me “prestaría” dinero para que el campesino me creyera y lográramos tener la recompensa.

Fue entonces cuando me propuso lo siguiente:

Yo me voy a ir por esa cuadra, y tu por la otra. Nos encontramos en ese parque en 10 minutos y venimos tranquilos. Luego vendemos el oro con el sacerdote y todos contentos. Te digo esto porque al igual que tu… necesito el dinero. Esto es un milagro de Dios.

Cuando nos íbamos, el campesino exigió que le dejaran algo en garantía de que no lo abandonarían. El profesor le dió su abrigo y el sobre con sus ahorros. Viendo eso confié en el campesino y le dejé una billetera vacía (Mis documentos los guardo en otro sitio) y mi teléfono celular. Pensaba de que si se nos hacía el gracioso, podría atraparlo con el profesor.

Finalmente nos separamos y llegué al parque. Sin embargo no vi venir al profesor. Fue entonces cuando decidí regresar al otro parque y ya no encontré al campesino. Los busqué por toda la calle y a los 15 minutos acepté la aplastante realidad… me habían robado mi teléfono celular de la forma mas ingeniosa que había visto.

Muerto de rabia, regresé a la Universidad donde le comenté todo esto a un amigo. El me dijo que ese caso era un “Cuento Chino” y que habían más de 5 afectados engañados por la misma historia.

Mortificado simplemente decidí hacer el camino de retorno a mi casa. Para finalizar puedo mencionarles que el supuesto campesino se llamaba José. (O al menos eso me dijo él)

Este tipo de robos me parecen muy fuera de lo común, pero igual de ruines ya que se juega con el sentimiento de las personas. Yo decidí ayudar al campesino porque me causó lástima las historias del trato de su patrón. No voy a negar que me sentí atraído a las libras esterlinas pero no eran el móvil en este caso.

Para el colmo del cinismo, en una de esas ocasiones el supuesto campesino me pregunto si porqué el dinero cambia a las personas. Yo le contesté con lo siguiente:

Existen personas que sólo viven por obtener dinero y son capaces de hacer de todo con tal de obtenerlo… sin importar cuanto daño hagan. Espero que recuerdes esto siempre.

A ese ladrón me gustaría recordarle que algún día la policía lo capturará o realmente se encontrará con alguien que le querrá quitar esas libras esterlinas con las que anda robando a la gente. Desgraciado… pero ese tipo de personas hay en la sociedad.